Coco

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Soy Coco y pensé que mi vida había acabado.

Yo estaba retenida en un sitio horrible donde era obligada a dar a luz corderos a los que luego se llevaban y mataban para que gente se los comiera. Después de años en esta traumática situación, desarrollé una enfermedad a causa de la que cada vez que me quedaba embarazada, sufría un aborto. El dolor físico y mental causado por esta enfermedad era difícil de llevar pero a pesar de esto el granjero fue muy poco considerado con mi situación.

Cuando los veterinarios le dijeron al granjero por qué seguía perdiendo a los bebés él les dijo que me mataran porque no le iba a ser útil nunca más. ¿Puedes imaginar lo que se siente cuando te dicen que no eres útil y que es mejor que te mueras solo porque no puedes tener un bebé? No me podía creer que a él le costara tan poco deshacerse de mí.

Afortunadamente los veterinarios no estuvieron de acuerdo con que mi vida debiera acabar simplemente por no poder dar a luz así que ellos me salvaron de ser sacrificada y me trajeron aquí, al santuario, donde sabían que sería querida sin importar mi enfermedad.

Ahora viviré mi vida tranquilamente sin ser obligada a hacer nada que no quiera hacer.

Coco  Coco  Coco

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