Grace

Grace the sheep

Ella es Grace.

Tuvimos una llamada urgente de nuestro veterinario preguntándonos si podríamos hacer sitio para uno más aquí en Mino Valley Farm Sanctuary estas navidades.

Muy deshidratada, inválida para andar, preñada y sin sitio a donde ir, cómo podríamos decir que no.

Explotada por años por sus dueños sólo para poder robar a sus bebés para comer, cuando estaba tan enferma que no podía ponerse de pie, decidieron que no podían molestarse más por ella y preferirían verla muerta.

Gracias a que nuestro veterinario no pudo abandonarla, y él sabía que nosotros tampoco.

Cuando llegó al santuario pudimos ver cómo de enferma realmente estaba. Sufriendo por toxemia en el embarazo, una enfermedad peligrosa para ella y para sus bebés, empezamos el tratamiento inmediatamente, y la pusimos con fluidos IV para hidratar su debilitado cuerpo.

Cubierta con sus propias heces, y con pezuñas dolorosamente podridas y colapsadas que nunca habían obviamente cortado en su vida, esta pobre linda ha sido claramente descuidada.

Grace the sheep Grace the sheep

La gente piensa que la agricultura industrial es la culpable de la crueldad hacia los animales siempre, pero la realidad es que las pequeñas granjas son igual de culpables. Cuando un animal sólo se valora por lo que tiene que ofrecer al propietario, sus necesidades y el bienestar individuales siempre sufren.

Después de inesperadamente ponerse de parto temprano en la mañana de Navidad, Grace luchó todo el día puesto que no estaba en condiciones de dar a luz.

Por la noche la poca energía que tenía la abandonó completamente, forzándonos a intervenir y asistir al parto del primer bebé. Cuando el primer bebé finalmente llegó al mundo ya estaba muerto.

El veterinario entonces llegó a ayudar al parto de otros dos bebés, pero ya estaban también muertos.

Pusimos a los bebés en una toalla junto a su cabeza y ella les lamió, sabiendo lo que había ocurrido.

Aunque estábamos devastados porque los bebés no habían sobrevivido nos sentíamos muy agradecidos de que Grace estaba aún con nosotros, pero solo unas horas después dio un giro a peor y en unos minutos ella también se fue.

Estuvimos con ella hasta el final y no paramos de sostenerla fuertemente y decirle lo mucho que todos la queríamos.

Grace llegó a nuestras vidas tan rápido como se fue, pero nos sentimos privilegiados de haber tenido la oportunidad de mostrarle cómo se siente el verdadero amor. De aliviar su dolor con tratamientos médicos adecuados, de calmarla cuando estaba estresada y de sostenerla mientras su vida se iba.

Grace fue usada toda su vida, sus bebés le fueron robados año tras año, y cuando fue considerada inútil fue desechada. La historia de Grace es solo una de las millones de razones por las que deberíamos dejar de usar animales en nuestro beneficio. Ella no merecía la cruel vida y muerte que le fue infligida.

Buenas noches Grace, y a tus tres perfectos y pequeños bebés. Por lo menos ahora podéis estar juntos. Siempre os querremos y nunca os olvidaremos.

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