Luna

Luna

Luna fue rescatada de la industria láctea con solo unos días de edad.

Con su cordón umbilical todavía unido ella fue separada de su madre el primer día que llegó al mundo.

Una cadena fue puesta alrededor de su cuello y fue confinada por días, sola y asustada en una habitación esperando a su destino.

La madre de Luna tiene neosporosis, una enfermedad común en el ganado que puede causar aborto, y una afección que puede ser transmitida desde vacas infectadas a sus fetos.

Luna tiene suerte de estar viva. Después de nacer prematuramente la granja no quiso tomar el riesgo de criarla solo para encontrar más tarde que estaba infectada con la misma afección que su madre y no poder dar a luz, y además dar leche lo cual es el único propósito de una vaca nacida en la industria láctea.

La llamada se hizo al veterinario para acabar con su vida, solo unos días después de que naciera. Cuando el veterinario llegó a la granja abrió la puerta y echó un vistazo a sus grandes ojos azules y dijo “no, no puedo hacer esto”, y ahí es cuando nuestro teléfono empezó a sonar.

Después de explicar la situación supimos que no podíamos volver la espalda a esta inocente bebé y que teníamos que hacer lo que fuera necesario para asegurar que ella estuviera a salvo.

Como muchos sabeis nuestro gobierno local nos ha prohibido rescatar ningún animal más desde el final del año pasado debido a las discrepancias con el test de sangre anual de una de nuestras ovejas, así que no teníamos idea de cómo íbamos a ayudar a esta pobre cría.

Decidimos tener fe y confianza en que había algo grande esperando a Luna, e hicimos la llamada pidiendo una excepción en este caso de emergencia. Unas pocas horas después el poder hizo su decisión y para nuestra sorpresa fue un SI!

Armados con nuestro sí y una inquebrantable determinación para tener a esta niña especial en el santuario pusimos las ruedas en marcha para organizar el rescate.

Mientras esperamos ansiosamente su llegada, rezando para que nada saliera mal, nuestra excitación crecía mientras preparábamos su nueva casa y poníamos a punto todo lo que pensábamos necesario para cuidar de un ternero recien nacido.

Cuando finalmente llegó las mayores sonrisas que puedas imaginar iluminaron nuestras caras mientras la abrazamos por primera vez, todo el rato susurrando en su oído que la queríamos y que nada malo le iba a pasar nunca aquí.

Desde que llegó en la noche decidimos que Luna sería el nombre perfecto para este increíble rayo de esperanza que iba a ser.

Apadrina a Luna (y recibe un bonito paquete digital de apadrinamiento):

Luna

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